¿No os ha pasado nunca que, después de una discusión con alguien, os sentís como gilipollas?. Pues así estoy yo ahora mismo. Es que a veces te encuentras en unas situaciones en las que otra persona intenta convencerte de lo que no es, de que, además, todo lo que está saliendo mal es por tu culpa, que nada de lo que dices tiene sentido, te mira con desprecio y casi con lástima...entonces, tienes que argumentar, convencer, razonar con esta persona, que no da su brazo a torcer, y sigue y sigue, y vuelves otra vez a argumentar y el otro se encabezona en lo suyo...al final una mierda, porque, cuando terminas, todos los testigos de dicen que cómo te has pasado, y tu piensas que quizá tengan razón, que todo que sale es por tu culpa, que la has cagado bien, y que nada de lo que dices tiene sentido.
Así estoy yo ahora. Me voy a cueva a llorar. Soy gilipollas, y siempre lo seré...nunca aprendo.
miércoles 11 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Gilipollas dos al aparato.
Ánimo.
Nenaaaaa has tenido un mal día, pero no por eso te tienes que torturar, descansa y mañana será otro día, eso seguro.
Un besito, y no te machaques así. Muak
Publicar un comentario en la entrada